22 oct 2010

Hay que creer en ciertos seres humanos...

Como siempre trato de despertarme pronto, pero Coldplay taladra mi cerebro con aquello de "the morning is for sleeping", y acabo amaneciendo tarde, y podría decirse que quizás con el mismo sueño.

La intención era ir a cambiar mi teléfono, puesto que me estaba arrepintiendo de no haberme comprado uno con tapa que valía lo mismo. Me pongo en marcha y acabo gestionando el trámite con rapidez y eficiencia. Mi sugestionable cerebro por fin se queda tranquilo y siente la liberación de las cadenas de la duda.

Paseo hasta una heladería en la que completo mi comida con un helado de pistacchio, creme de caramel y algo de biscotto. Salgo y me dirijo hacia la Pinacoteca de Brera, donde pretendo preguntar si hay que hacer reserva. Mientras voy comiendo mi helado bajo los castaños de indias que comienzan a dejar caer sus hojas, como si fuesen lágrimas en su añoranza del verano, doy una patada a una castaña y mi mente y mi alma retroceden por un instante a aquellos días felices en el Retiro donde hacía el mismo ritual. Y para acabar de llenar de felicidad el mundo, me cruzo con una pareja de señores mayores que, supongo al verme tan feliz y contento, me sonríe, y hasta creo que si hubiese sido unos siglos atrás, nos hubiésemos quitado ambos el sombrero y hecho una pequeña reverencia. Le contesto la sonrisa, y continuo hacia mi destino.



La Pinacoteca será mi destino del martes, puesto que una amable señora me dice que el último martes de cada mes hay unas horas en que es gratis, lo cual es perfecto para alguien tan poco entendido en estas artes como yo.
Vuelvo sobre mis pasos para llegar a la zona de Porta Venezia, y entro un momento al museo de Historia Natural, aunque solamente sea para resarcirme de que me cerraron en las narices. Nada especial espera dentro, es más bien un museo para que los chavales vayan en un día de colegio, y mientras ellos piensan que al menos se saltan la clase los profesores esperan que al menos aprendan algo.

Acabo mi paseo en una fermata de tranvía y vuelvo a la residencia. Cenamos y hablamos de los viajes. Unos se van a Venecia y otros (incluido yo) vamos a Como. Subo a la habitación casi con el último turno, y me sumerjo en la felicidad de ver un capítulo de Friday Night Lights.

Y el día acaba, y pronto empezará el siguiente, que esperemos sea mejor todavía. Ci vediamo!

2 comentarios:

Mac dijo...

Te saludas y sonríes con abuelos. Algo es algo. Lo próximo a ver si son mujeres de tu edad.

Andriy McJordan dijo...

¡¡¡Buuuuuuuuuuuuuu!!!

Tú lo que pasa es que estás picao porque yo ya tenía bucles...

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