El martes no pude escribir y ya no me acuerdo, así que lo obviamos...
Ayer miércoles. Me levanté, fui a clase, y era una clase enana, con unas 5 filas como con 10 sillas cada una, algo así, no sé, soy muy malo para calcular gente y cosas de esas. Hice levantarse a tres italianinis, porque no quedaban más que 4 sitios contados. Era la clase de un profesor amante de Linux, que el día anterior, se pasó toda la clase lanzando puyitas a Windows y ensalzando Linux, lo que no dejaba de ser irónico, porque había pasado media hora intentando poner el proyector y no iba bien, y acabó por pedirle el portátil a un alumno, con el que ya fue. Evidentemente, el profesor tenía Linux, y el alumno Windows...
Y nada, estuve en clase, que la primera que fui de ese profesor fue bien, y todo me sonaba y tal, pero la de ayer empezó a complicarse, que si librerías y compilaciones de no sé qué... Pero bien.
Las clases la verdad es que son aburridas, porque casi todos los profesores se dedican a pasar diapositivas, como ya dije, y más de la mitad de los alumnos no hacen ni caso. Pero bueno, nada nuevo.
Luego fui a recoger mi abono mensual, que es una tarjeta que la acercas y puedes pasar en el metro. En el autobús también se hace, pero da casi hasta vergüenza, porque como nadie paga... Pero yo ya tengo mi abono, y estoy tranquilo.
El caso es que cuando me dio la tarjeta un tío, dijo dónde se podía activar y eso, y le dije como que me lo repitiera más despacio, y me dijo que siguiese a la ragazza, que era a la que se lo había dicho. Así que una chica muy amable me guió hasta el lugar en cuestión, y detectó que era español no sé cómo, porque mi inglés e italiano son perfectos... Estuvo entretenido.
Ah, y al ir a coger el abono, un hombre se equivocó de tranvía, porque cuando giró me dijo algo así como que si este era el 23, y le digo, sí sí, el 23 (los números son prácticamente iguales), y empezó a hacer el típico gesto italiano durante varios minutos, profiriendo frases como porca putana y esas cosas... jajaja Pobre hombre, pero yo me meaba de risa viéndole hacer eso.
Luego en una clase unos chavales no paraban de hacerlo también. La verdad es que eso sí que lo hacen bastante.
Más tarde en la residencia, fui a jugar a basket, porque vi a todos los que conozco ahí, y luego llegó un italiano alto (creo), y era bueno pero un flipadete, y me "piqué" y cuando se acercaba a mi zona (aquí la gente no sabe jugar, muchos, y la defensa en zona es como sin esquema ni nada) le defendía fuerte. Acabé molido, pero bueno, alguna le hice, como robarle el balón mientras botaba y no sé... Estuvo bien en realidad, si no hay un poco de intensidad se me hace aburrido.
Y por último fuimos varios a una cosa que aquí llaman aperitivo, que es en una discoteca que hay por ahí, que te dan de cenar gratis. Tú puedes ir con tu tarjeta de erasmus, y entras gratis. Luego coges un plato y te pones de lo que sea. Nosotros ayer nos tuvimos que hacer una tarjeta (te piden miles de tarjetas para todo, todas distintas), y entramos tarde, pero aún así pudimos cenar bien. Y ya finalmente volvimos prontito para la residencia y se acabó el día.
Ah, se me olvidaba... Me fui a hacer el móvil italiano pero no les quedaban de los de 30 euros y me dijo que volviese el viernes.
Ciao...
7 oct 2010
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1 comentarios:
Hola Italianini! ya veo que te vas apañando, sobre todo con las pizzas.
Bueno, solo quería que supieras que te voy leyendo y mandarte un beso.
Titi
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