No soy nada productivo ahora mismo. La presentación que tengo que hacer es un desastre, me quedo atascado a cada página, me parece todo demasiado técnico como para tener que explicarlo en 15-20 minutos. Supongo que al final todo irá bien, pero me agobia muchísimo.
Es raro sentir que son los últimos días por aquí de Erasmus y pasarlos teniendo que estudiar. Y eso que yo voy a aprovechar después, pero aún así.
Australia está en Módena, o cerca, en casa de su compañera de cuarto italiana. Espero que compre una cuchara nueva. Vuelve el jueves, así que Milano estará un poquito más triste estos días sin todas esas ganas de vivir.
He medio hecho la maleta y ahí va a andar. Yo creo que no cabe pero por poco.
He constatado estos días que los italianos hablan muchísimo por el móvil en el coche. Una barbaridad. No sólo hablan, lo manejan, mandan mensajes y de todo. Van con los auriculares del manos libres o directamente hablando. Un porcentaje altísimo, de verdad. Es como que se meten en el coche y aprovechan ese tiempo para llamar, o eso me parece a mí. Pero bueno, también es cierto que vi a una leyendo un libro, así que yo ya estoy curado de espanto...
Y no sé qué más poner en este desordenado post. Perdón como siempre por no actualizar a diario y gracias a todos mis lectores por sus muestras de cariño... Nos vemos en poco tiempo, aunque no quiera mucho. Hasta mañana.
3 jul 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
El rollo de las cucharas entonces es cierto. Pensé que mi cabeza lo había inventado aquel día en las cuevas.
Publicar un comentario