15 jun 2011

Suiza

El viaje a Suiza comenzó en la gigantesca estación central de Milán. Como equipaje una mochila, una maleta, y una bolsa con un tentempié y un presente para la familia que nos acogería, vinagre balsámico de Módena y unos grissini con sabor a pomodoro. Faltó la pasta, que quedó olvidada en mi nuevo frigorífico.

En el andén esperaba un tren bonito y que parecía rápido, con letras en rojo y banderas suizas. Poco después de emprender el camino, y después de que Australia detectase compatriotas a su espalda, los revisores comenzaron a taladrar billetes a la vez que anunciaban que deberíamos bajarnos en Domodossola y coger un autobús debido a un fuego en un túnel de los Alpes. Nuestros compañeros de asiento parecían no entender, así que amablemente pregunté si lo habían hecho. Cosas de la vida, encontrarse a dos tejanos en un tren Milán - Suiza. En quince días conociendo media Europa, y no sólo turismo normal, el día anterior devoraron con los pies durante ocho horas Cinque Terra, un bonito paraje cerca de Génova. Hablamos de Australia, de tabaco para masticar, de España, de por qué estábamos todos ahí, y, por supuesto, de Friday Night Lights.

Al bajar del tren una flota de autobuses nos esperaba, y en cierta manera hasta tuvimos suerte, porque desde el autobús pudimos ver todo el paisaje, que en el túnel habría sido imposible. Lagos, montañas, pueblos, siempre todo con color verde. Unos policías se suben al autobús que ya había entrado en Suiza y me acongojo porque había olvidado mi pasaporte y no estábamos en la Unión Europea, pero no hay ningún problema en absoluto, y acabamos en otra estación de tren y subiendo a uno lento que probablemente no nos correspondía, pero que también nos dio la oportunidad de ver más y mejor toda la zona, y los pequeñísimos pueblos con ¡parada solicitada! Preguntamos a la revisora el código-prefijo de Suiza, porque no me dejaba mandar un mensaje diciendo que llegábamos tarde, pero tras dudar unos segundos dijo que no lo sabía. Seguramente no me entendió. Nos despedimos de los tejanos y poco después llegamos a Berna, donde nada más apearnos del tren nos acogieron Australia(2), prima de Australia, y su "hermana de intercambio".

Berna, osos a la orilla del río, carteles en alemán y francés, casas medianas amontonadas sobre la colina, todas con puertas hacia un sótano... Ciudad pequeña que recorrimos mientras unos se ponían al día y otros contemplaban la ciudad. Cuestas arriba, cuestas abajo, y sin mucho tiempo más que gastar, nuevo tren hacia Biel, destino final.

Paseo hasta casa descubriendo la pequeña ciudad, ahorrando el carísimo autobús. Tiendas características, tráfico prácticamente inexistente en el centro. Acogedor recibimiento por parte de nuestros anfitriones, barbacoa incluida, y largas conversaciones sobre distintas costumbres en distintos países. Nuevamente gran nivel de inglés que hace que te muerdas un poco el labio de envidia sana. Interesante como nos contaba el cabeza de familia todo tipo de cosas típicas suizas o incluso historias personales como carreras de 100 kilómetros por la noche.

El alargado fin de semana transcurrió rápido, deslizándose entre las manos. Mercadillos, paseos por la ciudad, cafés, visitas a espectaculares colegios ocupando lugares privilegiados de la montaña, navegar por el lago con viento y sin viento, quesos suizos riquísimos, locales de moda en viejas gas-station, gatitos, amigas de amigas, tres besos, bicicletas y romper bicicletas, chocolate, cascadas en gorges, supermercados que cierran a las cinco de la tarde, bandas que tocan en un café sin pena ni gloria, bromas malas y bromas malísimas, helados a la orilla del lago, libros y cucharas, zapatillas verdes, desayunos interminables, historias de gente que vive en las montañas, precios altos para todo, cámaras de fotos viejas, despedidas en el andén. Rápido, intenso, suizo. Más legado. Más creating memories.

PD: Aunque nunca lo leerán, gracias a todos los anfitriones por tanto y tan bueno.

3 comentarios:

Vyilm dijo...

Texas forever!

Mac dijo...

Se me han adelantado.
Texas forever.

Andriy McJordan dijo...

Yeah... Texas forever!

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