Con la obligación de acabar el trabajo sobre energía nuclear siempre presente, y con éste resistiéndose a ser acabado, ha transcurrido otro fin de semana por Milano. El viernes una vueltita por allí, el sábado otra por allá... Algunas calles nuevas descubiertas, parques re-visitados, tranvías que no llegan... Pobre transporte público el de Milán, que se supone aspira a ser la ciudad más importante de Italia. Mucho tiene que mejorar este aspecto, simplemente para acercarse a ser bueno.
Sin ir más lejos, hoy, para ir a misa al centro, he tenido que pedir prestada la bici a mi amigo escocés. Porque estaba yo en la parada, esperando tranquilamente al 54, cuando una chica rubita me ha dicho que es que había sciopero (huelga), y que hasta mañana nada, ni metro. Bueno, supongo que alguno habrá pasado, pero que o le pedía la bici o no llegaba. Por cierto que es una gozada, mañana mismo me compro una...
Y así acaba, con el trabajo por supuesto, este fin de semana alegre, en el que incluso la Real se permitió el lujazo de ganar y mantener nuestro super-récord de imbatibilidad. El colofón a un buen día. ¡Qué grande es ser de la Real!
1 may 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario