Un día con un regusto final amargo que no merecía. El toque amargo es, evidentemente, el que siempre estropea el buen sabor los días que pierde la Real. Pero más allá de eso, la visita a San Siro estuvo genial. Inter 5 - 3 Roma. No se ve todos los días en la tierra del catenaccio, ¿eh?
Sneijder marcó primero para deleite de unos holandeses con una bandera naranja. Por cierto, que me daban ganas de ir y decirles, hola, soy español, ¿me vas a pegar una patada para que no te gane? Luego, con una buena jugada, empató la Roma. Atacaban poco, pero cuando atacaban lo hacían bien. Después, implacablemente, el hermano Samu Eto'o marcó dos, uno tras penalti y expulsión. Después otro más de Motta, parecía que acababa con la Roma. Pero Vucinic, tras un partidazo, el mejor sobre el campo, marcó, y luego otro gol a la salida de un córner que creo que no fue, hizo que el cagómetro del Inter se disparase.
Hubiese sido precioso un 4-4 final, pero en una contra acabó marcando Cambiasso, con el que llevaba metiéndome todo el partido por paquete. Ante este gol, los argentinos se abalanzaron sobre mí. Y claro, luego no pude hacer otra cosa que gritar, ¡Cuchu selección!
La verdad que muy divertido, una pena por la Roma que mereció más. Por cierto, no sé qué pasó con Totti. Y el portero de la Roma malísimo.
En fin, mañana tengo que hacer alguna cosilla en la universidad y estudiar. Ciao ciao...
6 feb 2011
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
1 comentarios:
Forza Roma! De lo de Vucinic ahora te das cuenta? Te diría algo de los bucles, pero tampoco es plan...
A los ar-hen-tinos ni agua, eh!
Publicar un comentario