20 dic 2010

Hasta pronto Escocia...

Increíble velada en la que hemos hecho "cena de Navidad" entre el escocés, su compañero de cuarto y amigos. Me han hecho chili (o chile o como se llame) y estaba riquísimo, con nachos y queso, un escándalo. Hemos brindado, nos hemos reído, de postre pandoro...
Al final me he despedido de mi amigo escocés y me ha dado muchísima pena. :´(

Mañana España. Si hay algo que contar seguiré por aquí... Nos vemos, feliz Navidad a todos.
19 dic 2010

Milano bianco

Y bueno, una última entrada antes de las vacaciones, que me voy casi ya a España...

Copié a cierta personilla y me compré Il Piccolo Principe. Quería De Ratones y Hombres, pero no lo tenían, así que este que era pequeñito también y estaba en la agenda. Dos euros, con dedicatoria en la página inicial (esas cosas me dan pena).



Me fui de compras ese día, cámara en mano, bajo la nieve de Milano. Y casi que fue un día más cultural, porque poca cosa se me ocurre comprar.









Y nada, aquí está ya todo el mundo yéndose, que da hasta pena, sobre todo si alguno se tiene que ir a países lejanos al Este.

Hoy ha sido un día un poco Wonderwall. Bacalá calá.

Una semana maravillosa (Parte IV)

El tercer día lo dedicamos básicamente a pasear tranquilamente mientras hacíamos las típicas compras. Como ya habíamos visto todo, no teníamos obligación de hacer nada en concreto. Los regateos de los regateadores se sucedían, y los precios variaban de puesto a puesto, como retándonos a buscar la mejor oferta. Mientras unos y otros comprábamos los típicos souvenires, el frío congelaba de nuevo a los débiles, y al poco tiempo Mac debería abandonarnos. Así que la mañana la pasamos por la zona vieja de Praga, y llegó el momento de dejar a Mac a en la antesala del metro, asustado como un perrillo. Tras abrazarle (unos con mejor estilo que otros), le perdimos de vista con la esperanza de que consiguiese llegar al aeropuerto. Para ser sincero yo creía que no llegaba, pero al final, pese a que Wizzair lo intentó con ahínco, llegó a casa.

Por la tarde fuimos a comprar ciertas cosas, lejos del hotel, por culpa no sé de quién. Pero como la gente seguía teniendo frío, recurrimos a tácticas de mendigo para calentarnos. Funcionó, y pudimos regatear mucho mejor, incluso la gente hablaba español. Después fuimos a una luminosa taberna medieval donde pudimos comer tarta medieval y departir amablemente con el camarero. Más tarde volvimos ya hacia el hotel, aunque alguno se empeñó en dejar su huella en el puente, para bochorno de alguno de los presentes, cumpliendo así su palabra.

Cuando llegamos al hotel, yo me volví a ir para hacer una última cosilla, y pude disfrutar fugazmente de la soledad en Praga. Me despedí del reloj astronómico y de esa preciosa plaza, y volví con mis compañeros. A las tres aproximadamente estaría en pie para coger un autobús checo con un conductor checo para que me llevase al aeropuerto checo. Como siempre tuve "suerte" y ningún problema con la maleta ni con los retrasos. Y llegué a Milán, que ahora supongo que puedo llamar mi casa, y me di cuenta de que tenía que volver a la realidad después de todas las nuevas experiencias. Y, claro está, me dio un poco de pena.


PD: Gracias al anfitrión por todo aunque se inventase todo y no hablase nada de checo. Gracias a Mac por las fotos aunque él no salga nunca, por ser tan nenaza, y por la canción. Gracias a la ragazza por disimular como que soy su amigo y por hacer de mamá con los no tan niños. Y muchas gracias por el regalo ;)
18 dic 2010

Una semana maravillosa (Parte III)

El segundo día hicimos el free-tour. La chica guía era como hiperactiva y me ponía un poco nervioso, pero estuvo muy bien. Mientras mac evitaba los olores de los puestos, aprendíamos que supuestamente al relojero le sacaron los ojos y no le cortaron las manos, que la iglesia que me gustaba estaba encerrada porque tardaron mucho en construirla, historias del barrio judío, o incluso que el euro está por llegar un año de estos. Entretenido y educativo. La historia final fue de cómo los rusos liberaron la ciudad, de manera muy soviética. La KGB sigue observándonos...

Comimos en un sitio que me pedí unas costillas riquísimas con dos salsas, me puse como un cerdo casi literalmente. Luego dimos una vuelta por el castillo, que es bastante vuelta por cierto. La Catedral preciosa. Al final acabamos volviendo porque todas las nenazas se morían de frío, y mac se moría doblemente por su tripa.


Acabamos por ir a comprar cosas para hacer una poción mágica, que Panoramix preparó de manera excelente. Vimos una peli rarísima de un tío que jugaba a los bolos que tenía un amigo que no paraba de decir tacos. Y no cenamos salchichas ni compramos coronas de flores, pero deberíamos...

Y básicamente esto fue el día. Contaría más, pero mejor vais a Praga y hacéis el free-tour, que merece la pena.
16 dic 2010

Una semana maravillosa (Parte II)

Praga. Siempre había querido ir. Desde hacía tiempo. Pero creo que era por Rosicky. Por Koller. Por Poborsky, Cech, Jankulovski, Ujfalusi, Rozenhal. Por supuesto por Nedved. No me esperaba lo que luego pude ver.

Nieve, frío. Autobuses que se escapan de turistas. Cold. Metro, huevos Kinder (siempre Italia), señoras mayores que hablan perfecto inglés (¿Se puede hacer uno fan en Facebook?), máquinas mágicas telepáticas. Wenceslao. Museos megalómanos. Carolo. Calles nevadas y heladas. Reloj astronómico que da desde la hora hasta los nombres de Lost. Árboles gigantes de Navidad (y Madrid sigue sin enterarse). Bancarelle. Salchichas. Iglesias preciosas, atrapadas por edificios, cerradas por invención. Trompetistas. Esqueletos que bailan junto a pecados capitales. Mercados donde supuestamente cambia el tiempo pero que es mentira. Wenceslao, o torres de Wenceslao, o torres de la pólvora que se llaman así porque había pólvora. Edificios modernistas.


Seguimos devorando la ciudad. Tenemos integrantes que se les da bien.



Puentes increíbles con esculturas por todas partes. Puentes con tradiciones de esas de tocar algo. Volver a Praga una y fidelidad de tu pareja la otra se decía. Muchos tocan todo y desean más aún, cumpliendo ellos su parte o no. Tiro al pingüino. Paseos por riberas heladas. Gente que habla con los cisnes. Comida típica. Bebida típica. Retorno hacia el descanso por calles llenas de gente. Tiendas que ofrecen recuerdos a bajo precio. Supermercados donde piensan que si te hablan checo más despacio lo entiendes mejor. Donde te dicen lo que tienes que pagar en números incomprensibles.

Y seguimos desgastando más aún la ciudad, como con fruición, incluso ansia de seguir viendo aquello. Una vuelta más porque todo se ve distinto de noche, o eso dicen.



Edificios que antes le parecían feos a macs y que ahora le parecen bonitos. Miles de fotos apoyadas en las barandillas. Monumentos y edificios preciosos iluminados. Árboles de Navidad de ensueño. Miedo a salchichas. Salchichas pequeñas en panes gigantes. Pirámides. Karaokes caseros. Wonderwall. Felicidad.

Al día siguiente quedaría todavía Praga por disfrutar. Pero, de nuevo, eso es otra historia...
15 dic 2010

Una semana maravillosa (Parte I)

(Banda sonora)

Me despierto y acudo, de nuevo, a la estación Centrale. Un nuevo visitante, una nueva persona que va a conocer Milano. Responsabilidad. Siempre tengo la sensación encima en los días precedentes. La gente me dice que me preocupo demasiado, pero es que si no fuese así, no sería yo.

Los autobuses llegan a Centrale. La gente sube y baja, mientras unos ofrecen billetes, otros roban clientes, y algún desactualizado ofrece llevar maletas. Me da sensación de tristeza, quizá sólo lo supera un aeropuerto. Pero no siempre es triste. Llega S y vuelvo a ser el anfitrión. Parece que incluso se alegra de verme, como si no se acordase de que al principio la odiaba ( :D ). Pero no todo son responsabilidades esta vez, ahora tengo traductor simultaneo para el italiano "pro".

Después de dejar las cosas en la residencia guío nuestros pasos hacia el corazón de Milán. El billete diario cuesta medio euro menos porque es Natale. Así somos en Milano, recibimos a la gente con alegría. La plaza de San Babila inicia nuestro paseo, llena de vida como siempre. Las tiendas de todo tipo escoltan nuestro camino hasta el Duomo. Para mí ya es normal encontrarme el Duomo, pero me gusta pensar que otros lo ven por primera vez, sientan lo que sientan. Como me gusta hacer, bajo las expectativas del interior, y puede que hasta funcionase esta vez. En realidad somos polos opuestos. El que quizá sea su monumento favorito de Roma es el que menos me gusta a mí por ejemplo. Salimos del Duomo, dejando los gigantes cuadros que inexplicablemente están colgados dentro.

Charlo sobre la tradición del toro y sus testículos mientras nos adentramos en la galería Vittorio Emanuele II, y algo raro sucede cuando llegamos allí. El toro está inexplicablemente libre de turistas que se pelean por pisar las partes nobles del toro. Es más, hay dos o tres haciéndolo y lo hacen mal. Para hallar la razón hay que mirar en el corazón. En el corazón de Swarovsky que ha caído del techo sobre una señora que pasaba por allí. Curiosos, ambulancias, policía, y, sobre todo, restos de un corazón de madera.



S devora Milán. Ve por primera vez las croquetas mutantes, y llegamos por la Via Dante hasta el Castello Sforzesco. Vemos el parco Sempione, con el arco que impresiona a los argentinos a lo lejos, y volvemos, desandando lo andado, pasando por los bancarelle, las croquetas y esquivando personas y tráfico. Comemos pasta mientras S habla de todo tipo de cosas y yo trato de seguirle el ritmo. También probamos la torta della nonna y S se reserva el derecho a copia de receta.

Siempre pasando por el Duomo, dirijo los pasos hacia una de mis favoritas, via Torino. Siempre llena de vida, de gente comprando, te lleva hasta lo que llaman "las columnas". Seguimos hasta Navigli, aunque no era de noche y no estaba tan bonito. Pero bueno, al menos ahora hay agua. Al volver le regalo a mi invitada la púa de Milano para su colección. Seguimos paseando un rato, si no recuerdo mal hacia corso Buenos Aires, y por fin cogemos el metro para volver.

Tras solucionar unos papeleos, cosas del vuelo y demás, vamos a hacer el típico aperitivo milanés. Conseguí reclutar a dos españoles y comimos carne, pasta, pizza, y hasta tarta. Hubo gente que tiró tarta a las salchichas, pero nunca se supo bien quién fue... Tras un completo día, sólo quedaba descansar en la habitación y que S consiguiese que mi compañero hablase en italiano.

Al día siguiente, pese a que temía que no quedase nada por enseñar, fuimos a seguir con la visita. Primero fuimos a ver La Última Cena, que a S le interesaba. Nos dieron cita y mientras llegaba la hora, dimos una vuelta por allí. Comenté que me daban envidia unos puestos de libros que había, y hablamos un rato de literatura. Me puse celoso de todos los libros que no he leído todavía, critiqué al incomprensible Corazón de las Tinieblas, y no podía faltar el ensalzamiento de Edad Prohibida. Volvimos, y aunque S se intentó colar cuando no era su hora, acabamos por entrar y ver no sólo el Cenacolo, si no que también vimos la otra pintura de enfrente que a nadie interesa.

Desde la iglesia de Santa Maria delle Grazie fuimos hasta el Duomo (como siempre), para poder completar la trilogía, caminar por fuera, dentro y sobre el Duomo. Me alegró escuchar una frase que quizás ella no recuerde "Cada vez me gusta más el Duomo", y es que, acabas por tener cariño a la ciudad y las cosas donde vives. Subiendo los escalones S se dedicó a responder preguntas de otras conversaciones sin temor a represalias. Es más, se lo agradecieron pero probablemente el odio iba por dentro ( :D ). Arriba descansamos un poco (puede que sólo yo), y al rato bajamos venciendo vértigos y temores.

Comimos una pizza (a pesar de no saber qué era radicchio) en un sitio en el que nos quedamos solos mientras las camareras discutían sobre dos euros, y más tarde fuimos hacia el norte, pasando por la zona de Brera, por la Pinacoteca, por las calles con lucecitas, y llegamos al cementerio monumental, probablemente poco delicado por mi parte, pero no caí.
Luego me dejó invitarla a un capuccino de despedida, y fuimos diciendo adiós al Castello (con música ambiental y espectáculo de luces), al Duomo, las croquetas, y todas las cosas del centro.

Ya en la residencia estuvimos un rato descansando y teniendo una gran conversación sobre música, con el gran Knopfler de artista principal en la BSO de fondo. Me aproveché de la visita para que me hiciese la cena, que aunque no fuese redonda estaba buena, y le presenté a muchos de mis conocidos de residencia. Cuando llegó el escocés tuvimos que huir porque había un recepcionista ninja en la ventana y tuve miedo, pero luego le dije que subiese, para que al menos S pudiese hablar con alguien distinto y en otro idioma.

Al día siguiente, taxi-autobús-avión de por medio, llegamos a Praga. La preciosa y asombrosa Praga. Pero eso es otra historia...

PD: Muchas gracias a S por ser tan buena invitada y por disfrutar de Milano y ponérmelo todo tan fácil... Grazie!
8 dic 2010

Grazie

Pensaba escribir un post bonito y todo eso, agradeciendo la visita de mis amigos, esperando que se lo hayan pasado bien, que les haya gustado Milano, pero lo cierto es que he andado con alguna preocupación y no ha podido ser.

Aún así, ahora que parece que se está aclarando el horizonte, quería de todas todas dar las gracias a los seis amigos que han venido a verme, algunos incluso saliendo por primera vez del país, cogiendo un avión por primera vez.
Espero que os haya gustado Milán, aunque sea el Duomo, que lo hayáis pasado bien aunque sea algún rato, que os divirtieseis por la noche en los sitios que os llevé, y todas esas cosas.
Yo me alegré mucho de veros, y me puse triste cuando se fue el autobús al aeropuerto. Pero bueno, nos vemos en unos días, y al fin y al cabo, esto se acabará pronto y estaré por allí en no mucho para quedarme, así que intentaré seguir disfrutando de la experiencia.
Ya sabéis, cuando queráis seréis bien recibidos.
Un abrazo.
4 dic 2010

Tutto bene

Todo bien, tutto a posto... Están mis amigos aquí (hola para cuando lo leáis) y por eso no estoy escribiendo (muy ocupado), pero todo bien...

Ciao ciao...
1 dic 2010

Miedo escénico

Hoy en clase me ha dado un ataque de pánico viendo todo lo que debería aprobar este año aquí y en España, y sumado al día gris (normalmente no me importa, pero...) estaba un poco caído... Pero luego, estaba en el supermercado haciendo unas compras para mañana, y me he encontrado con el argentino, y luego me han invitado a cenar, y me lo he pasado bien hablando con la gente. Buena gente estos argentinos y la mejicana.

Total, que mañana iré ver si me compro unas botas y una cazadora, porque me están cagando de miedo con el tiempo que va a hacer en Praga. Con eso, unas clasecitas y luego invitaré a tomar algo a estos, y después lo que surja...

A domani...