19 sept 2010

18-09-2010

Me despido de mi familia, y las preocupaciones como controles de seguridad o puertas de embarque hacen que la sensación de tristeza sea más débil. Nada más llegar a la puerta de embarque, una cola tremenda. Además anuncian retraso. Cuando bastante más tarde me dicen en el avión que los asientos son libres entiendo lo de la cola.
Durante el vuelo, aunque tengo un sueño terrible, no consigo dormir más de medio minuto seguido. Unos cuantos asientos delante de mí, una familia muy singular compra miles de cosas de todos los "carritos" con los que pasan. Comida, regalos, peluches... De todo. Tras llegar a la terminal 1 cogiendo un autobús y no sin dificultades, consigo ver el Malpensa Express que buscaba. En el tren, donde los párpados insisten en cerrarse, miro por la ventana con la música de mi iPod de fondo, mi iPod incompleto, como si sonase al ritmo de mi corazón.
Finalmente llego a la residencia, donde esperaban malas noticias. De manera inexplicable, no hacen "check-in" más que de lunes a viernes en cierto horario. Como evidentemente no sabía nada llega un momento en que parece que sí me van a dejar quedarme, pero alguien no coge el teléfono y acabo por tener que buscarme la vida hasta el lunes. Pregunto en un par de sitios, en alguno que veo por ahí, en uno que me habían dicho en la residencia... Pero todos los hoteles parecen estar completos para la noche del domingo. En el albergue que me habían dicho, además de tener un aspecto un tanto lamentable, el tío me dice que 50 euros la noche, y eso una cama, ni siquiera una habitación. Cuando le miro como pensando si está loco, y le digo que voy a mirar otros sitios, me dice que me rebaja a 80 euros las dos noches, pero eso en vez de animarme a quedarme me convence de que mi sitio no está ahí. Al final encuentro un par de hoteles decentes, y me decido por uno para pasar la noche, aunque para la siguiente como no hay sitio acabo reservando por la tarde en otro de cerca.

Pero bueno, todo eso es aburrido, así que cuento un poco alguna cosa que me ha llamado la atención.

Aquí los autobuses son gratis. No literalmente, porque se supone que hay tickets y máquinas para validarlos, pero nadie lo hace. Es más, directamente suben al autobús por cualquier puerta, y el conductor abre unas u otras según dónde vaya a entrar o salir la gente. El metro creo que sí que lo pagan, pero en el autobús casi da vergüenza pagar. El ticket de aquí vale un euro, y te sirve durante 75 minutos, aunque para el metro sólo una vez. He probado autobús y luego metro, y después otra vez en el metro no dejaba ya. Lo que no he probado es metro y luego autobús, porque me daba vergüenza que me dijese que inválido encima de que lo metía... Así que al final ya me he cogido los autobuses igual que ellos. De hecho en una parada estaba yo solo con las maletas y me ha abierto la puerta de detrás (ha parado de forma que me la ha dejado enfrente), supongo que porque así subía más fácil.
Pizza. No es un mito, al menos para mí. Me he comprado un par de trozos de pizza y da igual de qué la pidas que está buena. Ha sido uno de los buenos momentos del día. He comprado en un sitio que te calientan un trozo y luego te lo cortan en cuadraditos. Hay mogollón de gente que está ahí comiendo, casi casi a todas horas.
Hay muchísimos inmigrantes. Bueno, o me lo parece a mí, porque igual llevan mucho tiempo aquí. Pero lo que quiero decir es que hay mucha gente distinta, me resulta super raro ver a asiáticos o sudamericanos hablando italiano. Lo bueno es que cuando te hablan en inglés aquí, como para ellos tampoco es su idioma al contrario que en Londres, les entiendes fácil. Por cierto, que yo les entiendo bastante bien cuando hablan en italiano, pero ellos no parecen entenderme en absoluto cuando hablo en español. Y se me olvidaba. Los hoteles que he estado mirando, parece que aquí es una especie de costumbre o lo que sea, que los lleven familias de extranjeros. Es decir, hay un hotel que llevan unos turcos, otro chinos, otro árabes... Como en Madrid lo de las fruterías que se ve ahora, algo así.
Y bueno, no he podido ir tranquilamente mirando, pero por lo que he visto Milán es parecido a España. No sé hasta qué punto claro, pero es raro, porque es similar a lo que podría ser alguna calle de Madrid, aunque con todo en italiano. Las calles seguramente son más "cutres", por así decirlo, al menos en esta zona, pero de verdad que tiene su parecido. No notas como en Londres que es todo distinto, desde los pasos de cebra hasta qué se yo.

En fin, voy a dormirme ya, que sigo cansadísimo. Mañana a ver si puedo conectarme y subir esto al blog, porque hoy en el hotel no puedo. Ha sido un día duro la verdad. Y no por lo de la residencia, o por la lluvia incesante que ha caído, o por tener que ir buscando hotel sin encontrar un sitio con dos noches seguidas... Lo peor es esto de no estar protegido por tu familia en cada momento. Se les echa mucho de menos. Venga, me voy...

1 comentarios:

Tostadilla asesina dijo...

Al de los 50 euros le tendrias que haber dicho:

No NO NO NO NO NO eh? (aragones claramente)

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